Objetivos
I. Desarrollar la capacidad creativa de los participantes a través de la cohesión grupal.
II. Ayudar a verbalizar imaginativamente la fantasía como vehículo de expansión del potencial personal.
Duración
Duración: 120 Minutos
Material
Sencillo
Pizarrón o rotafolio en caso de que el instructor lo requiriese.
Tamaño del grupo
20 Participantes
Lugar
Amplio Espacio
Un salón suficientemente amplio que permita a los participantes estar parados en círculo.
Desarrollo
I. El instructor desarrolla un breve preámbulo sobre la fantasía, la imaginación y autoimagen, por medio de una discusión dirigida.
II. El instructor indaga sobre quién de los reunidos ha escrito un cuento, un poema o ha intentado escribir una novela; por medio de una discusión ligera, trata de fijar el grado de dificultad entre escribir y narrar oralmente.
III. Puede comparar el grado de dificultad entre escribir y narrar oralmente.
IV. Entonces se plantea el ejercicio: se trata de que todos los participantes puedan hacer un cuento, o quizá pueda llegar el resultado a una novela corta. Se trata pues, de que cada participante contribuyendo con toda su imaginación y fantasía, ayude a construir una narración colectiva.
V. Para tal efecto, se escogerá un escenario en que se realizará tal narración. Puede ser una selva llena de tribus adversas. O una montaña boscosa poblada por duendes, hadas, magos, brujas, demonios, etc. O quizá una isla en la cual sobrevivieran a un naufragio. O una ciudad antigua abandonada, etc. Cuando el grupo se ha puesto de acuerdo en el escenario de su narración, se toman unos cuantos minutos para describir topográficamente el ambiente de tal lugar.
VI. Para ello, el instructor se apoyará en el rotafolio o el pizarrón para tratar de hacer un plano del escenario (cuestión que ayudará muchos a los participantes)
VII. Acto seguido se habla sobre los personajes de la narración, que son, nada menos que los participantes mismos, con sus roles cotidianos dislocados por un escenario y unas circunstancias diferentes.
VIII. Cada uno de los participantes podrá contribuir en la construcción de la narración espontáneamente, cuidando que aquél que tenga facilidad de palabra, dé oportunidad a aquellos que no la tengan, de tal manera que todos realicen ese esfuerzo narrativo.
IX. Hay que procurar convenir con los participantes no hacer interpretaciones, análisis o críticas de ninguna contribución, pues ello inhibiría la creatividad de otros compañeros.
X. Se trata de hacer una narración entre todos que tenga un principio, un clímax y un final.
XI. Suele recomendarse el uso de una grabadora para recoger las contribuciones. Eventualmente esta narración puede pasar a ser parte de la memoria del grupo.
XII. Este ejercicio se desarrolla por un lapso, que definirá el propio entusiasmo del grupo. Pero si es recomendable que el final de la narración pueda ser la última contribución del instructor.
XIII. El instructor guía un proceso para que el grupo analice, como se puede aplicar lo aprendido en su vida.