Objetivos
I. Sentir que detrás de nuestro cuerpo hay una institución (los organismos, los ritos, los derechos y los temores)
II. Sentir que tras de la institución hay otras instituciones.
III. Sentir que tras las instituciones hay personas, hay decisiones tomadas por ellas, hay relaciones que se establecen entre ellas, y situaciones de la primera infancia que se reproducen.
Duración
Duración: 30 Minutos
Material
Fácil Adquisición
Hojas de papel blanco.
Lápiz o bolígrafo.
Tamaño del grupo
25 Participantes
Lugar
Amplio Espacio
Un salón amplio bien iluminado acondicionado para que los participantes puedan estar cómodos.
Desarrollo
I. El instructor comienza proponiendo al grupo que cada cual se imagine en situaciones anteriores de la vida, en que no se sintieron a gusto en las comunicaciones con otras personas. O incluso, situaciones en que las palabras no surgieron con facilidad, por timidez, miedo u otras dificultades, Casi todas las personas pasaron por tales situaciones, en la vida.
II. Después de unos seis o siete minutos, todos, uno por uno, leen sus anotaciones.
III. Generalmente se observa que las situaciones más opresivas presentadas por la mayoría del grupo se refieren a la comunicación con los superiores y no con los iguales o con los inferiores.
IV. Ante esa situación, el instructor escoge para el ejercicio una secretaria y dos protagonistas, y propone la dramatización del siguiente hecho: Una determinada persona fue a buscar al jefe de personal de una empresa para informarse acerca de un empleo, ante de ofrecerse para el mismo. El pretendiente golpea la puerta. La secretaria atiende invitándolo a entrar. Al atenderlo, lo saluda, y le pide que aguarden sentado. Entra en la sala del jefe para anunciarlo. Mientras espera, apurado y nervioso, busca en el bolsillo un billete en el cual había anotado su demanda. En eso aparece la secretaria, lo que no le permite leer la anotación antes de ser atendido por el jefe.
El jefe le dice que pase, le anuncia la secretaria. Inmediatamente él se levanta y, con una sonrisa en los labios, entra. Mira al jefe, que continúa sentado en su mesa, le parece neutro, preocupado con el trabajo, de escritorio. Buen día, dice él y espera un poco más. Después de algunos minutos, el jefe lo manda a sentar. Él se sienta en el borde de la silla, ocupando sólo un tercio de la misma. Vergonzoso, medio encorvado, la cabeza inclinada levemente hacia el frente, comienza a hablar, y dice que leyó un anuncio de que la empresa necesitaba contratar más funcionarios, y que antes de ofrecerse deseaba obtener algunas informaciones respecto del trabajo. Su habla es débil, tímida, se preocupa de no hablar de más. Su cabeza esta apoyada en las manos, mirando siempre al jefe por debajo de las cejas.
En ese momento el jefe, que hasta ahora a permanecía callado, dice al candidato: Hábleme primero respecto de su formación y su experiencia.
A esta altura, el candidato ya no insiste en obtener informaciones, procurando responder inmediatamente a la pregunta del jefe, continuando siempre sentado en el borde de la silla.
V. En eso, el animador aplica una técnica usada en psicodrama. Los detienen e invierte los papeles, El candidato se vuelve jefe de personal, sentándose en el escritorio, en el lugar ocupado por el jefe, y éste ocupa la posición del candidato, haciendo su papel.
VI. Es importante observar cómo el comportamiento de las personas cambia radicalmente. El candidato toma una posición recta, firme, sentándose correctamente, Mientras tanto, el jefe deja su aire de autoridad y se muestra humilde, vergonzoso, hablando en voz baja. Y ejercicio continúa.
VII. El animador pide a los observadores del grupo que tengan una lista de todo lo que constataron y del mensaje que los dos protagonistas dejaron con su dramatización.
VIII. A continuación, cada observador leerá sus anotaciones, y sigue la verbalización acerca de la experiencia vivida.
IX. El instructor guía un proceso para que el grupo analice, como se puede aplicar lo aprendido en su vida.