Objetivos
I. Comprender lo que es y no es la retroalimentación.
II. Permitir diferenciar la retroalimentación de otras conductas que tomamos ante los hechos.
III. Explorar las posibilidades reales del efecto pigmalión a través de la acción cooperativa de un grupo dirigido a una persona.
Duración
Duración: 45 Minutos
Material
Fácil Adquisición
Rotafolio o pizarrón.
Tres o cuatro vendas, según el tamaño del grupo y la dirección del ejercicio.
4 aros y una estaca con su base
Cinta adhesiva.
Tamaño del grupo
20 Participantes
Lugar
Aula Normal
Un salón amplio bien iluminado acondicionado para que los participantes puedan estar cómodos.
Desarrollo
I. El instructor solicita 4 voluntarios y se les pide que momentáneamente abandonen el salón de entrenamiento, indicándoles que serán llamados de uno en uno y que si gustan pueden ponerse de acuerdo en qué orden pasarán.
II. El instructor pone la estaca en el suelo y a unos cuatro pasos de ella establece la línea de tiro señalándola con una tira de cinta adhesiva.
III. Entonces explica el grupo, que los voluntarios pasarán uno por uno a tirar los cuatro aros; primero haciéndolo con los ojos descubiertos, a modo de ejercicio, para calcular su distancia, conservando el grupo absoluto silencio. La segunda oportunidad tirará los cuatro aros pero con los ojos vendados en donde las reacciones del grupo irán cambiando según pasen los voluntarios: a) con el primero que pase, el grupo le hará comentarios de algo exagerado de que todo va bien b) con el segundo, el grupo deberá tomar una actitud de rechazo, de abucheo y desaliento, c) con el tercero, el grupo tendrá que asumir una actitud de indiferencia total y d) con el cuarto, el grupo asumirá una actitud de real ayuda de manera que ciertamente se le refleje lo que va realizando.
Todas estas actitudes tienen que ser ostensibles y hacerlas sentir a cada uno de los voluntarios.
IV. Además de recomendarle al grupo, el asumir lo mejor posible estos papeles, se les pedirá que observen cuidadosamente las reacciones de sus compañeros que pasen a tirar desde el momento en que entren, hasta que se retiren. Incluso sería bueno tomar notas.
V. Una vez que haya tirado cada uno de los voluntarios, el instructor le preguntará antes de quitarle la venda: ¿Cómo sentiste la reacción del grupo con relación a tu persona? ¿Cuántos aros crees que acertaste? Las respuestas las irá anotando en el rotafolio o pizarrón.
VI. Invita al voluntario en turno a quitarse la venda de los ojos y a sentarse y permanecer como espectador.
VII. Una vez integrado todo el grupo, comienza a procesarse el ejercicio analizando los efectos detectados en cada uno de los casos, para llegar a conclusiones.
VIII. El instructor guía un proceso para que el grupo analice, como se puede aplicar lo aprendido en su vida.