Objetivos
I. Ayudar a identificar los principales tabúes que impiden una compresión integral del cuerpo humano, y su impacto en la percepción de la comunicación.
II. Descubrir los excesos de racionalización con relación a la idealización del comportamiento.
III. Auxiliar a los participantes en el proceso de autocompresión.
Duración
Duración: 60 Minutos
Material
Sencillo
Rotafolio o pizarrón.
Tamaño del grupo
Ilimitado
Lugar
Aula Normal
Un salón amplio bien iluminado acondicionado para que los participantes puedan estar cómodos.
Desarrollo
I. El instructor explica que el ejercicio consiste en tres etapas y su análisis. Que la primera está dirigida al relajamiento del grupo. La segunda, a la construcción del motivo del ejercicio. Y la tercera al ajuste del ejercicio, según se desenvuelva el mismo
II. Se les solicitará que se paren y comiencen a caminar en el espacio más amplio del salón. Que comiencen lo más próximo posible pero sin tocarse, ni siquiera rozándose. Se les pide que guarden una actitud de indiferencia total.
III. La velocidad de los pasos irá siendo aumentada, hasta la carrera si es preciso, es obvio que esto puede ocasionar algunas colisiones, pues se tratará de mantener lo más estrechamente posible el área de desplazamientos.
IV. La indiferencia debe mantenerse hasta el punto en que la agitación haya provocado un cambio total en la respiración.
V. Entonces el instructor pide que comiencen a observarse sólo de reojo, que traten de darse cuenta de quién pasa a su lado. ¿Cómo es? ¿Cómo viste? ¿ A qué se dedicará? ¿Cómo se llama o llamará? ¿Qué características son gratas en esas personas? ¿Cuáles son desagradables? ¿Cómo podría tratar de conocerlos más? ¿Cómo serán?
VI. Después se les pedirá que comiencen a observarse con mayor detenimiento. Naturalmente que esto hará que disminuya la velocidad de la caminata, pero esto no lo indicará el instructor dejándolo al propio ritmo del grupo.
VII. Para finalizar esta primera etapa, se les pedirá que traten de hacer presentaciones integrales con todos sus compañeros. Averiguar todo lo que puedan de ellos. Buscando comentarios los más amplios posibles. Profundizando lo más que la situación permita.
VIII. Habiéndolos dejado un tiempo razonable para este intercambio, el instructor pide al grupo, que en todo el espacio libre del salón, formen un cuerpo humano, eligiendo cada uno de forma unidos e individual, la parte del cuerpo que quiera ser ya sea externo o interno el órgano: cabeza, cerebro, abdomen, estómago, hígado, piernas, brazo, cuello, etc.
IX. Se les da unos minutos y el instructor comentará el propósito de la confirmación de ese cuerpo, sus excesos y sus carencias, Incluso puede provocar una discusión preliminar sobre las malformaciones culturales de tal espécimen.
X. Es muy importante que diagrame esta primera configuración del cuerpo en el rotafolio o pizarrón, destacando la relación de las personas con la parte del cuerpo.
XI. Entonces el instructor le pide al grupo, que a través de la acción cooperativa de todos, intenten ajustar esa conformación inicial del cuerpo, a una configuración lo más real posible, que lo discutan entre sí y negocien la ubicación de las personas con relación a los órganos y partes del cuerpo. Se les da un determinado tiempo.
XII. Concluido ese lapso, el instructor hace una revisión verbal de cómo quedó finalmente el cuerpo y refuerza los comentarios con un segundo diagrama, que al concluir, le solicita al grupo regresar a sus lugares para analizar el ejercicio y llegar a conclusiones.
XIII. El instructor guía un proceso para que el grupo analice, como se puede aplicar lo aprendido en su vida.