Objetivos
I. Ilustrar la relación entre auto-concepto y creatividad.
II. Ser capaces los participantes de experimentar los mismos sentimientos que los niños de escuela, cuando se les ordena ser creativos.
III. Animar a los participantes a centrarse en cómo se sienten acerca de su propio poder creativo y percibir que los sentimientos de sus compañeros son similares.
Duración
Duración: 50 Minutos
Material
Sencillo
Un lápiz, hojas blancas tamaño carta y 2 tarjetas de 3" x 5" para cada participante.
Pizarrón y gises o rotafolio y marcadores.
Tamaño del grupo
15 a 20 Participantes
Lugar
Aula Normal
Un salón amplio bien iluminado acondicionado con butacas movibles.
Desarrollo
I. Se pide a los participantes que se sienten en las sillas formando un círculo o que se sienten alrededor de una mesa grande. El instructor anuncia que el grupo está en una actividad experimental de creatividad. (El instructor no establece los objetivos al iniciar el ejercicio debido que estas expectativas pueden inhibir el auto descubrimiento del grupo)
II. El instructor distribuye el papel, el lápiz y las tarjetas y les pide que dibujen una línea a unos 5 cm. a la derecha del lado angosto del papel, como se muestra abajo:
El espacio de la izquierda es para notas marginales. El grande a la derecha es para la "creación" de la persona.
III. El instructor les dice que tienen diez minutos para que sean creativos. Puede comentar que los maestros a menudo les piden a sus alumnos que sean creativos en una composición, en algo artístico, poesía u otras cosas.
IV. Antes de que empiecen con lo señalado, el instructor le pide a cada persona que escriba en el lado izquierdo del papel un adjetivo que describa cómo se siente respecto a la actividad.
V. Los participantes empiezan el ejercicio. Se permite cualquier cosa: escribir, doblar el papel, dibujar, etc.
VI. Después de unos minutos (cinco) de esta tarea creativa, el instructor les pide que escriban otro adjetivo que describa sus sentimientos actuales. Cuando cada persona termina, se le dan instrucciones para que escriba un tercer adjetivo describiendo sus sentimientos.
VII. Cuando los participantes han terminado sus creaciones y sus adjetivos, el instructor les pide que califiquen sus propias creaciones en una escala del uno al diez (diez es el más alto), pongan su calificación en la tarjeta y se la pasen a él en forma anónima.
VIII. El instructor le pide al grupo que circulen sus creaciones, de acuerdo a las manecillas del reloj, hasta que regrese la suya. Todos ven la creación de los demás. Al mismo tiempo, el instructor calcula la calificación promedio.
IX. El instructor le pide al grupo que escriban en la otra tarjeta lo que estimen como calificación promedio de la capacidad creativa del grupo (diez es lo más alto) Se recogen las tarjetas y se calcula un nuevo promedio.
X. El grupo discute las razones de la obtención de las dos puntuaciones y cuales son los propósitos que pueden representar. Después de discutirlo, el instructor escribe las calificaciones reales en el pizarrón o en el rotafolio.
XI. Invariablemente el propósito de una auto-juicio será más bajo que el realizado por otros. El instructor continúa la discusión, centrándose en varios puntos:
La relación entre el auto-concepto y la creatividad.
Los puntos de vista personales del potencial creativo.
Los maestros como jueces de la creatividad.
Los sentimientos / ansiedad despertada en el participante, producidos por la solicitud de hacer algo creativo.
La exigencia cultural y los juicios al ser creativo.
XII. El instructor guía un proceso para que el grupo analice, como se puede aplicar lo aprendido en su vida.