Objetivos
I. Sensibilizar a las personas sobre sí mismas.
II. Evaluar el grado de integración y conocimientos mutuo de un grupo.
III. Facilitar la autocrítica y la imaginación de algunas posibilidades en la vida de cada quien.
Duración
Duración: 60 Minutos
Material
Fácil Adquisición
Ocho tarjetas blancas para cada participante y lápices.
Tamaño del grupo
Ilimitado
Lugar
Aula Normal
Un salón amplio bien iluminado acondicionado para que los participantes puedan estar cómodos.
Desarrollo
I. A cada persona se le entregan 8 tarjetas en blanco.
II. El instructor explica que cada uno va a contestar a la pregunta ¿Quién soy yo? De ocho formas diferente, dando a cada tarjeta una sola respuesta.
III. Las contestaciones deben ser específicas, personales, concretas, evitando las generalizaciones, la vaguedad y las racionalizaciones.
IV. Serán respuestas que hablen claramente sobre una aspecto importante de sí mismo.
V. Cuando la mayoría ha terminado se pide a cada uno que revuelva un poco sus tarjetas.
VI. Enseguida, el instructor pide que todos se pongan cómodos, que se relajen y respiren profundamente varias veces. Después pide a los participantes que tomen algunas de sus tarjetas y se contesten a sí mismos la siguiente pregunta: ¿Qué me sucede a mí ahora si dejo de ser...? Se trata de que dejen volar su imaginación, de que procuren ser amplios y concretos en sus fantasías, por ejemplo: ¿Qué cambia en mi cara, en mi ritmo de vida, si dejo se ser...? o ¿A qué hora me levantaría? ¿Qué tipo de amistades tendría? ¿Esto cómo repercute en mis hijos?, etc.
VII. Cuando acabes de imaginar qué te sucede ahora si dejas de ser... lo que contiene una tarjeta, toma otra y repite el mismo proceso. Hay personas que con una sola tarjeta duran diez minutos; otros necesitan ver varias y por fin, en alguna se detienen un poco más.
Lo importante es que te sientas libre para imaginar vivamente cómo sería un presente distinto si algo importante de ti desaparece.
VIII. Después de diez ó quince minutos, según trabaje cada grupo, el instructor pedirá a cada grupo que le entreguen las tarjetas que sean conocidas por los demás.
IX. Ya reunidas las tarjetas que han sido libremente entregadas al instructor, éste las revuelve un poco saca una y la lee en voz alta: después pregunta al grupo: ¿De quién creen que sea esta tarjeta y por qué? Cuando varios han explicado por qué creen que sea de uno o de otro, se pide al autor de la tarjeta que diga quién es.
X. El instructor guía un proceso para que el grupo analice, como se puede aplicar lo aprendido en su vida.